12 de octubre de 2012

Desde la trinchera, una decisión


“¿Por qué,
Si el amor es amor,
Y lo es desde siempre,
Yo debo cambiar?
¿Por qué,
Si son ya tantas cosas
Que vamos cambiando
No cambia el amor?

(Nicola di Bari).

Los artistas de la vida, llenos de contrastes y amplias perspectivas sobre el porvenir, fundamentan sus versos, sus trazos, escritos o filmes en una experiencia tan divina como humana: El Amor. Este es el tercer factor que encuentro al recorrer las imágenes de esta producción. Así lo expresa en uno de sus diálogos el actor Benicio del Toro quien interpreta al médico argentino: “Y aunque les pueda parecer ridículo, un revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor: Amor a la humanidad, amor a la justicia y a la verdad”.

El Amor, no se puede definir como un sencillo sentimiento placentero de ocasión pues su impronta exige mucho más que eso. Actuar por amor a unos principios y valores, por sí mismo, por un pueblo o también, por otro ser humano, supone una decisión que trasciende los límites de lo urgente o lo conveniente. No se describe a fondo en esta película una historia de amor propiamente dicha entre Ernesto Guevara y su último gran amor, Aleida March, apasionada por él y atraída por la revolución.

A pesar de esto, en el filme se percibe la pasión profunda que sobrepasa las contrariedades del diario vivir. Por tal razón, no se renuncia a aquello que se ama. Y ésta decisión es digna de admirar sin importar quién lo haga o qué recompensa obtenga al final del camino. En nuestra sociedad posmoderna, la nobleza de esta virtud se ve desplazada por los intereses mezquinos y degradantes hacia los menos favorecidos. Intereses potenciados por el afán mercantilista de los poseedores de una riqueza que no les pertenece.

En consecuencia, el legado del Che Guevara a las nuevas generaciones que se oponen al inaceptable sistema de discriminación e indiferencia social, racial o económica, puede tomarse desde el punto de vista filosófico no violento, como un aporte a crear una mentalidad latinoamericana renovada, consciente de su compromiso con el rescate del valor humano para alcanzar, de algún modo, la verdadera grandeza y por qué no, el reconocimiento de los demás. Sin embargo, no se pueden desconocer los lamentables errores cometidos en la aventura por forjar un mundo mejor.

Cada ser humano debe asumir la propia responsabilidad moral, ética y práctica para tratar de restituir hoy los perjuicios causados a las personas o sociedades en tiempos ya idos. “La verdad se escribe a sí misma” escribió el poeta Walt Whitman. Por tanto será el juicio del tiempo el que premie o condene las  palabras o los actos realizados en nombre de la verdad y la justicia.

Es poco probable que los hechos pretéritos vuelvan a repetirse a sí mismos porque los instantes que conforman la cadena de la eternidad, son únicos e irrepetibles como aquellos que los viven.

Y como testimonio de ese amor, incomprendido por muchos y evocado por otros, el Che Guevara dejó escritas estas palabras a su esposa Aleida antes de partir hacia Bolivia como presagio de su despedida final: "Adiós, mi única, no tiembles ante el hambre de los lobos / ni en el frío estepario de la ausencia / del lado del corazón te llevo / y juntos seguiremos hasta que la ruta se esfume".

10 de octubre de 2012

Desde la trinchera, una inspiración



Afín al ideario político del Che Guevara, el pintor Diego Rivera traza en sus murales el realismo socialista marcado por su carácter rebelde y su imponente presencia, casi intimidante, que coincide con su participación en la revolución mexicana de 1911. El punto inicial de la revolución cubana, generado en Ciudad de México, enmarca otro aspecto determinante en la conformación del grupo disidente al gobierno de La Habana: El Arte.

Ícono social y político indiscutible, Ernesto el Che Guevara, cobra gran primacía sobre otros líderes, incluido el propio Fidel Castro, quien en la película otorga suma importancia al médico argentino en el manejo de los grupos y la toma de decisiones fundamentales. 

En el campo artístico, el Che adquiere mayor connotación, a pesar de no ser reconocido como artista, ya que su figura emblemática, que envidiaría cualquier celebridad, ha inspirado a cientos de hombres y mujeres que como Alberto Korda, (el fotógrafo que captó para la posteridad la legendaria imagen del Che en la plaza de la Habana y que ha recorrido los cinco continentes) han exaltado con su genio creativo al hombre más allá del revolucionario, como símbolo del regreso a los orígenes, del despertar a la libertad, a la igualdad y al respeto al derecho ajeno como dijera el gran caudillo mexicano Benito Juárez. 

Ni siquiera la perversidad extrema que pudiera guardar corazón alguno, detendría ese anhelo inherente a todos los seres humanos: Alcanzar la verdadera libertad, aquella que logramos al dejar libre lo que más se ama, aún cuando el temor a perder nuestros más bellos recuerdos nos exponga a dejarlos esculpidos en la roca del pasado.

Los grandes personajes que recuerda la historia son, ante todo, seres complejos que se elevan por sobre las definiciones simples de los que están cerca o los que están lejos. 

El epíteto de “el Argentino” encierra más que una nacionalidad de la tarjeta de registro electoral ya que conjuga la pluralidad del pensamiento latino encaminado a derribar barreras físicas y formalismos mentales en busca del bienestar de toda una sociedad, que no obstante sus imperfecciones, juega un papel decisivo en la consolidación de valores sublimes como el perdón, el honor, la piedad, el sacrificio, la compasión o el amor con todas las contradicciones que ellos implican en la actualidad.

Aún así, el Che prosigue su marcha hacia la encrucijada que enfrenta el placer con el deber al costo de entregar la propia existencia no solamente como individuo, sino cual pueblo ávido de romper paradigmas en medio del ensordecedor ruido del materialismo absurdo e indiferente de la mayoría que desperdicia lo mejor de la profundidad de la dignidad humana. El objetivo del Che no era convertirse en un buen recuerdo. 

Quería quedar atrapado en la memoria histórica de los pueblos latinoamericanos subyugados por la represión de los poderes autoritarios pero anhelantes de una mayor conquista, la de su autonomía como raza, como ideario cultural y colectivo capaz de asumir su propio destino. 

Pero a su paso encuentra algo más grande, más indefinible y casi mágico. “Y en las sombras mueren genios sin saber de su magia concedida sin pedirlo mucho tiempo antes de nacer”. (Duncan Dhu)

9 de octubre de 2012

Desde la trinchera, un mito


“He nacido en la Argentina. No es un secreto para nadie. Soy cubano y también soy argentino y, si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie”.  
                                                                          
El siguiente texto tiene como propósito plasmar lo que pienso sobre las ambivalencias del presente momento histórico, el cual me hace cada vez más humano y más fuerte.
 
La película “CHE, el Argentino”, relata un tramo de la vida oculta del médico argentino Ernesto Guevara de la Serna. De ella destaco tres elementos que merecen mencionarse como referentes subjetivos que me ayudan a dar forma al presente escrito junto con quienes, presentes o ausentes, ayudaron a forjar cada una de las ideas para ser enlazadas por medio de las palabras escritas.

Un Mito

“Yo soy yo y mi circunstancia”, afirma el filósofo español José Ortega y Gasset como expresión de la percepción de su realidad como individuo espacial y social; a esto se une el deseo de no ser olvidado por todos (o quizá por alguien en especial) que refleja el pensamiento de aquellos que alguna vez han tenido la voluntad de pelear en ese espacio que flota entre la vida y la muerte.
 
Sólo que hay unos seres decididos, por sobre todas las cosas, a luchar hasta el final por sus ideales, sus anhelos e ilusiones que los hacen sentir vivos. Este es el primer factor a resaltar del montaje de la película CHE, el argentino: El Hombre tras el Mito.
 
Un hombre que lejos de su país, intenta construir un futuro para los pueblos de América Latina. El director, Steven Soderbergh nos presenta al protagonista, respetable, fuerte y firme en sus convicciones contrastándolo con imágenes de él mismo, cansado, rechazado por su condición de extranjero, aún en las propias selvas cubanas y expuesto a morir en cualquier momento cual émulo del poeta inglés Lord Byron quien deambuló por Europa en la primera mitad del siglo XIX, hasta el momento de su muerte ocurrida en Grecia, país al que había llegado para defender su causa independentista. 

Esto lo convirtió en personaje prestigioso de vida turbulenta que pudo redimirse en el compendio de sus ideales de hombre romántico gracias a una muerte heroica tal y como sucedió con el médico argentino en las sierras bolivianas el 9 de Octubre de 1967.
 
Ernesto el Che Guevara, el mito, el héroe latino de antología, también era humano. Interesado en las problemáticas de los marginales y dispuesto a cambiar el tono de sus lóbregas esperanzas, surge como modelo a seguir en la lucha contra las desigualdades sociales y denota su vocación como médico que le lleva a identificarse con las grandes mayorías de pobres y a vincularse como líder ideológico del movimiento revolucionario.
 
La visión socialista marca el desarrollo de la película cuya intención primaria es no ocultar el lado oscuro de los conflictos armados, vividos por seres humanos (de cualquier bando) tan frágiles pero a la vez tan osados por cumplir su misión, cueste lo que cueste.
 
Así somos, desafiantes y arriesgados con el impulso de esos deseos por dejar un futuro mejor a las generaciones que vienen tras nosotros. Nos corresponde asumir ese reto y no ser inferiores al mismo. En el aquí y el ahora se resume toda la realidad del hombre, incluido su antiguo yo en su total dimensión de luces y sombras.

3 de octubre de 2012

Renacer



Su silenciosa mirada aguarda paciente el momento en que sus pasos retomen la senda de regreso a su esencia de mujer, donde alimente la esperanza de cruzar su camino, envolverse en caricias y entre suspiros y risas, develar el valor de su más preciado tesoro…

30 de septiembre de 2012

Antonin Artaud y el redescubrimiento del hombre



Yo, soy mi hijo, mi padre, mi madre y yo mismo. Pero no entré en este mundo por las puertas de la matriz. Mi nacimiento ha sido una lucha horrible, una guerra espantosa, un pecado sin nombre.


Así define el poeta, dramaturgo y actor francés, Antonin Artaud, su llegada al mundo de los mortales. Las infinitas experiencias que acompañan su vida desde la niñez, plagada de dolores y paranoias, germinan en él una inusitada concepción artística, descrita como una locura por los médicos, que con electrochoques, minaron su talento, lleno de desequilibrada lucidez, incomprendida por la sociedad de su tiempo pero admirada por el teatro de la posteridad.


Su visión maniqueísta del mundo inmerso en excesivas devociones y escépticas decepciones, la refleja desde su pensamiento, hasta el punto de cavilar incesantemente hacia las profundidades del alma humana en busca de encontrarse con su impronta para comenzar un redescubrimiento en pro de una segunda nueva creación de percepciones en el ser humano, basadas en la sinceridad completa, el abandono de de los prejuicios, los conceptos radicales y el éxodo de todos los sistemas que desdibujan la realidad de la especie humana.


Los dolores físicos y las afectaciones mentales, hacen que Artaud conciba una nueva estética teatral alejada de los convencionalismos y las puestas en escena habituales entre los dramaturgos para manifestar al público su particular método de auto purificación; algo que Artaud practicó en los escenarios, los estudios cinematográficos y los centros de reposo mental, que tanto odió en vida. Y fue allí, donde aprendió a refugiarse en los abismos de su propio ser.


Una obra llena de sangre y violencia interna, es resumida en una sola palabra: CRUEL. Con este fundamento filosófico, surge el Teatro de la Crueldad, que con el tiempo sentaría las bases de las vanguardias del siglo XX. Para Antonin Artaud, la misión del teatro es influenciar al espectador, por lo que él utiliza para sus obras, mezclas de luz y ejecuciones sonoras extrañas que causan violentas reacciones físicas en la audiencia.

La supresión del texto hablado innecesario, contribuye a captar toda la atención del espectador con las expresiones gestuales, como lenguaje único capaz de impulsar al ser humano a que descubra su esencia tras destrozar la máscara de su ficticia realidad, en términos físicos y de pensamiento. 

Ésta combinación de movimientos y gestos marcados por el actor así como la eliminación de decorados y escenarios fabricados, obliga a los asistentes a confrontar su fuero interno, su moralidad, su hombre interior, para liberar el inconsciente personal y colectivo, aún en contravía de las razones de la lógica.

Su obra propone al espectador un cuadro surrealista, casi irracional y mágico que lo lleva a hacer conciencia de la violencia y la crueldad que dominan las fuerzas naturales de su interior, cuyo inconsciente desea ardientemente liberarse mediante sangrientas y chocantes imágenes físicas llenas de plasticidad y estética dramática.

Al igual que Antonin Artaud en su época, los seres humanos buscan actualmente encontrar razón de sí mismos, con sus debilidades, anhelos y pasiones que los inquietan constantemente pero que a su vez, les atraen enormemente. 

El recuerdo de una infancia marcada por el dolor o quizá por la alegría, como la de Artaud o la de muchos otros, guía las pisadas del hombre rumbo a un abismal futuro y sin que éste pueda escapar de su inevitable destino: Hallarse dentro de sí.

Tal vez sea demasiado pretensioso sacar a flote todos los sentimientos y emociones represados de años en un solo acto pues se ha aprendido a expresar las cosas “como es debido” sin tener en cuenta la particularidad subjetiva del individuo o la unicidad del momento presente. Cada ser con todo lo que atesora dentro de sí , procura desalienarse de las desviaciones que, voluntaria o involuntariamente, ha aceptado como propias, las cuales lo han llevado a sentirse (y a verse) como un infeliz.

Así como Vincent Van Gogh, el genial pintor holandés, a quien Artaud calificó como “el suicidado de la sociedad” (de su sociedad), todos sin excepción, buscamos ese lugar donde se encuentra el verdadero yo humano, con toda la determinación que esto implica, hasta llegar al punto de despojarse de la  tranquilidad que brindan las seguridades y certezas alcanzadas durante años por un mundo nuevo, lleno de enigmas e incertidumbres por desafiar, pero más realizante.

Un viaje hacia un lugar desconocido, una profesión diferente, la aventura de un amor incipiente, un menor salario o de pronto, un fracaso inminente, son factores que nos atemorizan e inmovilizan. Y así sucede no porque el destino lo proyecte de tal manera sino porque cada uno ha decidido conformarse al pragmatismo de lo fácil y lo conocido sin arriesgarse a cambiar su sociedad cambiándose primero a sí mismo.

Sin entrar a discutir la conveniencia o la normalidad de las impresiones de Antonin Artaud, su legado es útil para recordar que la principal causa del hombre es el hombre mismo, capaz de ingeniar cosas asombrosas, de sentir profundamente, de amar sin límites, y hasta de saber morir para luego vivir con intensidad.

Por lo demás, cada uno dentro de las posibilidades de su mente, es quien establece los límites para la propia realización con el infinito deseo, no de llegar a ser, sino más bien de descubrir cómo es en realidad, para a partir de ese punto, imponerse la única ocupación válida para el hombre de todos los tiempos: Rehacerse a sí mismo.

28 de septiembre de 2012

En la oscuridad




Tus ojos en su silencio adormecido

Me insinúan el misterio que te envuelve.


Cual Ícaro rebelde e incansable

Volaré hasta ellos,

Subiré a sus ventanas

Y observaré inquieto

Pero seguro

De que eres más

Que alguien en la oscuridad.


Alguien que me ayudará

A descubrir y conocer

Esa luz que anhela surgir

Como estrella rutilante

En medio de las sombras.




11 de septiembre de 2012

Paz sin omisiones



“Estamos preparados para la guerra como para la paz”. Con estas palabras el presidente Santos, anunció el inicio de las negociaciones de paz que lleven a su fin el conflicto armado que por décadas ha vivido Colombia con las consecuentes expectativas que tal suceso genera en la ciudadanía colombiana.

La atención de la prensa nacional y extranjera enfocada hacia este acontecimiento de trascendencia política, económica y social, hizo que los integrantes de los grupos negociadores entre subversión y gobierno, acapararan titulares, portadas voces e imágenes del momento para la posteridad. Pero infortunadamente, se notó la ausencia de quienes también hacen parte del conflicto y cuya notable aportación ha sido numerosa en muertes y pobreza consecuente.

Las víctimas, personas olvidadas de todas las guerras que recuerda la humanidad, brillaron por su ausencia en el espectáculo mediático que rodeó la génesis del camino a la paz tan anhelada desde tiempos remotos.

No hubo fotos, voces o rostros que representaran la memoria de los miles de muertos que han dejado las balas fratricidas. Tampoco se mencionaron como medio de integración a la mesa de diálogo que empieza en octubre, en la imponente Oslo, con su afamado castillo de Akershus, el expresionismo de Munch y el parque de esculturas de Vigeland como marco cultural e histórico de tal acontecimiento.

Sólo en Colombia, alejados de la espectacularidad de los medios, las víctimas junto con sus recuerdos, se han hecho sentir de diversas maneras. Buscando respuestas a su dolor, alivio a su soledad, certeza en la inquietud o tal vez, reclamando un instante de justicia luego de muchos años de paciente y dolorosísima espera.

Otros, en medio de esas incertidumbres y desesperanzas, indagan por sus familiares desaparecidos de años, con el silencio o la indiferencia como su única respuesta. Mientras tanto, en las elegantes mesas se habla acerca de realidades que muchos de sus integrantes ignoran por decisión u omisión.

Tras la retórica presente de parte y parte, este nuevo intento de pacificación en el país debería abarcar a todos los sectores de la sociedad azotados por la violencia rural y urbana, especialmente a los menos favorecidos, a los privados de los altoparlantes de los medios, quienes aún en las más extremas condiciones, resisten los embates de la injusticia y la apatía de sus compatriotas respecto de su situación.

Los espejismos de la guerra permiten que la ignorancia crezca y el estancamiento como país sea cada vez más evidente. La voz del pueblo como víctima principal debe ser tenida en cuenta, necesita ser oída durante todo este devenir hacia el perdón y la reconciliación a fin de tener la plena convicción que no solamente cesará el sonido de los cañones y las balas, sino también se desvanecerá la desigualdad social, otro de los principales factores que generan violencia.

Cual velero en altamar, el proceso de paz para Colombia se interna en las aguas de la esperanza. El deseo de todos los que habitamos en este país, es que definitivamente se navegue hacia dicho puerto, a pesar de las turbulencias, las tormentas o los torpedos amenazantes de la memoria que surjan en el trazado.

Aquellos protagonistas de inspiraciones anónimas, quienes alguna vez estuvieron entre nosotros y cuya estela perdura, incluso en el dolor de la ausencia de sus familias, también impulsan los pequeños pasos hacia la paz, hacia la conciencia manifiesta que nos haga comprender, como advierte Liev Tolstói en su inolvidable Guerra y Paz, que en ésta o en cualquier otra época, siempre carecerá de sentido otra inútil efusión de sangre.

7 de septiembre de 2012

Peregrino en tierra de todos


All Alone (Iman Maleki) 

Tú, forastero
Fugaz cual estrella de Barnard
Osado frente al camino
De rostro ignorado
Persigues tu destino
Más allá del peligro
El hambre, la sed
Y el hiriente olvido.

Tu rostro humeante
Henchido de sol
Tu equipaje pleno de dudas
Y un corazón ansioso de paz
Resguardan tu caravana
Por aquellas tierras extrañas.

Miradas inquietas
Advierten tu paso
Dardos de indiferencia
Amenazan tu andar
Inclementes tormentas
Sacuden tu tienda
Voces inciertas
Retan a desistir.

Pero, tú,
Silente extranjero
Surgido de un mundo lejano 
Ciudadano del viento
Inmigrante del mar
Traspasas rutas de dolor
Senderos de aflicción
Olas de confusión
E impetuosos tus pies
Te guían al paraje anhelado.

En el pecho
Tu emblema de amor
Una flor carmesí
Alienta tu viaje
Avanza confiado!
Es cercano el final
La morada sin par
Hermosa y amable
Se abre a tus ojos

El cantar de tu gesta
Borra el silencio
Clarines de honor
Anuncian tu arribo
Una voz celestial
Espera por ti
La angustia opresiva 
Un recuerdo será
E imponente y excelsa,
Irradia por siempre su luz
La errante estrella que falta….


26 de agosto de 2012

Observo y pienso, luego escribo.


Sorprendente la decisión de la Corte Suprema de Justicia de denunciar penalmente por injuria a las columnistas de la revista Semana y el diario El Espectador, María Jimena Duzán y Cecilia Orozco, por sus apreciaciones en sus respectivas columnas a propósito de la decisión de cambiar al magistrado auxiliar Iván Velásquez, principal encargado de investigar los nexos de políticos colombianos con grupos armados ilegales de autodefensa.

No se hicieron esperar reacciones de varios medios de comunicación nacionales y extranjeros, organismos defensores de prensa e instituciones sociales del país que manifestaron su rechazo ante la postura de la Corte, rama del poder público tan discutida por sus controversiales decisiones que tanto a nivel político como judicial, han causado polémica en el país

Con este nuevo capítulo en la historia reciente, se reabre el pulso entre los organismos del estado y la libertad de expresión, pregonada en el artículo 20 de la constitución nacional, la cual, en su texto reza: … (Hablando de los derechos de  libertad de expresión) “… Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura”.

¿Puede hablarse de censura manifiesta en el caso de las dos columnistas? ¿Podría considerarse un desafío expreso a la opinión divergente? ¿Tiene razón la sala penal de la Corte, en virtud de sus argumentos, formular cargos contra las comunicadoras?

Partidarios y contradictores de las “acusadas” han surgido desde todas las tribunas. De las dinámicas redes sociales a las más renombradas voces del país en sus sitiales, han tomado partido en este dilema sobre si se debe o no restringir la libertad de expresión.

Lo expresado en las columnas, refleja la visión que se tiene sobre una realidad palpable en el sistema judicial colombiano. Y algunos medios, (no todos) en función de su responsabilidad con la sociedad y consigo mismos, han revelado verdades ocultas tras las magistraturas y los estrados, verdades que han cambiado el rumbo de procesos importantes para la nación por la gravedad de sus implicaciones.

Así como en el pasado, la mordaza de la ilegalidad a favor del crimen organizado, silenció voces que se levantaron a favor de la verdad y la justicia, ahora parece que hemos entrado a la elegante formalidad jurídica para acallar voces discrepantes como en aquellas sociedades incivilizadas o dictatoriales que hacen prevalecer sus intereses particulares por sobre los beneficios colectivos.

Más allá de las ideologías religiosas, las doctrinas políticas o las percepciones particulares, es preciso alzar la voz ante circunstancias como éstas, donde solamente por exponer perspectivas opuestas frente a una realidad nacional, se impongan estigmas y medidas represivas a la libre opinión cuando por épocas pasadas en situaciones similares, el silencio cómplice ha primado en detrimento de las víctimas, perdedoras de siempre, durante tantas décadas de violencia y desolación.

Parafraseando las palabras de la politóloga Claudia López al referirse a su inesperada salida del diario el Tiempo, es sorprendente ver que el epicentro de la justicia en Colombia no resista un debate sobre sus conflictos de intereses. Las decisiones de la Honorable Corte Suprema de Justicia, contradicen su espíritu e impresionan porque ahora, por medio de intimidaciones jurídicas, intenta llevar hasta límites extremos a quienes opinen en desacuerdo con alguno de sus postulados.

Ojalá episodios como éste, sólo queden en la memoria de nuestro pueblo como una huella más en el proceso histórico vivido al umbral del nuevo milenio que con sus vientos de cambio, destierre esa insana costumbre que tenemos de utilizar la constante y continua confrontación como la única forma de perpetuarnos en el tiempo.

24 de agosto de 2012

Álbum de infancia



En azufradas páginas 
Del libro de mis recuerdos 
Ansío encontrar una voz
Una imagen o una caricia 
Que unidas acompañen 
La medianoche callada 
Cuyo lúgubre brillo 
Ilumina mi agreste camino.

Letras perfumadas de inocencia 
Juegos infantiles perdidos
Alegrías olvidadas,
Sueños arrasados
Por los vientos impetuosos 
De afanes y ansiedades.

Imágenes de antaño 
Que certifican impasibles
El paso silente del tiempo 
Cual caminante extranjero 
Que avanza fugaz, 
Sin aparente destino, 
Sin duda inquietante, 
Sin prisa evidente.

Aires de melancolía 
Inundan mi pequeño espacio 
Cuya paz disipa 
Las tristezas sombrías
Desvanecidas en el viento 
Junto a aquellos recuerdos 
Idos conmigo 
Como la oscuridad 
Que abre camino
A la serenidad que encuentro 
En el profundo silencio de mi alma.