4 de abril de 2013

Ensueño real



En busca de refugio seguro, camino entre los suburbios de la ciudad de la guerra sin fin. Entonces, una dorada doncella con aroma de Edén y rostro de ángel, se acerca lentamente hasta mí y exclama:

- “¡Hasta que apareciste!

Aunque te estás desmoronando por dentro… estoy segura que esto será para mejor”

Le interrumpo diciendo:

- “Aquella noche lluviosa cuando entraste a mi fortín, ¿fue algo casual o no?”

Me dice:

-  ¿Olvidas que soy la elegida del palacio sin rival?  Sabes que no es ni fue coincidencia”

Pero yo insisto:

- “Me parece haberte visto antes. Tu mirada es similar a la de una mujer que conocí, pero ella era sólo un sueño”

Me pide que le hable acerca de ella pero insólitamente no logro recordar. Es como si nunca hubiera sido verdad.

- ¡El sueño! – es mi grito desesperado - ¡Ayúdame a recordar el sueño!

Me mira sorprendida y guarda silencio. Entonces le pido:

- ¿Lo harás para mí?

­
Ella, dulcemente me responde:

- “Por ti y para ti, ya hice lo que debía hacer”

Luego, con sus ojos de seda acaricia mi pálido rostro y dice:

- “¿Qué haces aquí? 

Mirando al suelo y con voz pausada, le contesto:

- “Yo… yo deseo ser olvidado…  Sí,  prefiero ser olvidado...”

Ella, sonriendo, pregunta:

- ¿Por quién?


30 de marzo de 2013

Talking in the night




¡Hey you, nightly butterfly!
Rest wherever you like and listen to me:
You know that I can’t fool you
You understand my glory and my pain
Although you know that I'm afraid not get it

¡Hey you, nightly butterfly!
I don't wanna to stay in this place
I desire to heal those wounds
I wish to be forgotten for everyone

However, the hope lights me
Its hand guides my alone heart
Because I saw you once again
With her eyes in my dreams
¿Could you let me to go there?

Maybe, I’ll be here
Forever and ever
Please, allow me flying to  
Your quiet heaven
And her eternal flame among us


¡Hey you, nightly butterfly!
I’m sure that ain’t endless
Thank you for loving me
Thank you for hearing my request:
¡I wanna go home!
¿But, who’s gonna drive me home tonight?

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Diálogo de Medianoche


¡Hey tú, mariposa nocturna!
Descansa donde quieras y escúchame:
Tú sabes que no puedo engañarte
Tú entiendes mi gloria y mi dolor
Aunque sabes, temo que no voy a lograrlo.

¡Hey tú, mariposa nocturna!
No quiero permanecer en este lugar
Deseo sanar aquellas heridas
Deseo ser olvidado de todos

Sin embargo, la esperanza me ilumina
Su mano guía mi solitario corazón
Porque te vi una vez más
Con sus ojos en mis sueños
¿Podrías permitirme ir allá?

Quizá, estaré aquí
Por siempre y para siempre
Déjame volar, por favor,
A  tu tranquilo cielo
Y su llama eterna entre nosotros

¡Hey tú, mariposa nocturna!
Estoy seguro que esto no es perpetuo
Gracias por amarme
Gracias por escuchar mi petición:
¡Quiero ir a casa!
¿Pero, quién me llevará a casa esta noche?


19 de marzo de 2013

Sueño sin tiempo


Cubierto por la oscura noche y abierto a los infinitos caminos de mi mente, una visión asombrosa se presenta en mis sueños con un enigmático mensaje.
Camino de mi hogar, encuentro a mi paso, un pequeño grupo de personajes sentados en la periferia de una higuera de agua como si esperaran hallar algo de gran valor. Seres provenientes de cerca y de muy lejos -por la diversidad de sus vestiduras- hablan entre ellos como si de sus disertaciones dependiera el porvenir de toda la urbe conocida.
Y entre ellos un hombre de blancos cabellos, negruzcos vestidos y mirada fría, me hace una seña y ante mi sorpresa, me invita a acompañarlos. Ya en medio de ellos, quiero conocer lo que conversan y asimismo, aprender algo desconocido o tal vez, que ya había olvidado.
Con trémula voz le pregunto:

- “¿Por qué esta sombría encrucijada entre el valor real y el efímero precio de las personas?
Con firme palabra me respondió:
- “Definitivamente, la percepción del dinero. Lo que mediante el dinero es para los hombres, lo que pueden pagar, es decir, lo que el dinero puede comprar, eso son, poseedores del dinero mismo. Su fuerza es tan grande como lo sea la fuerza del dinero. Las cualidades del dinero son las cualidades de ellos y sus fuerzas esenciales. Lo que son y lo que no son, no están determinados en modo alguno por su auténtica individualidad”
Sorprendido por su aguda e interesante enunciación, aunque confusa para mí, le pregunto:
- “¿Quiere decir que incluso lo que sentimos, se determina por los bienes o el dinero?
Señalando a una elegante y bellísima doncella vestida de rojo carmesí quien camina de la mano de un risible rentista, me responde con una sonrisa burlona:
- “No son atractivos pero podrían comprar la más hermosa de las mujeres; por lo tanto, no son desagradables pues el efecto de la fealdad, su fuerza ahuyentadora, es aniquilada por el dinero”
Ante la mirada de los demás compañeros de tertulia, me indica el lugar de gobierno donde personajes de pulcro vestuario y dudosa moral -en su opinión- entran y salen. Luego prosigue:
- “Según la individualidad, son impedidos; pero el dinero les procura miles de caminos luego no son unos incapacitados. Hay hombres malos, sin honor, sin conciencia y sin ingenio pero se honra al dinero que poseen, luego también ellos ‘’son” buenos, honorables, conscientes e ingeniosos a lo sumo”
Confirmo con mi cabeza, recordando la tierra lejana que un día dejé. Con mayor inquietud, le pregunto:
- Entonces, ¿cómo distinguir la valía de aquello que conocemos como dinero?
Arregla su bufanda de color gris mientras el grupo escucha en silencio a aquel personaje. Luego, nos observa, alza su cabeza ante todos, respira profundo y habla:
- El dinero es el bien supremo luego es bueno quien lo posee. El dinero evita, además, la molestia de ser deshonesto luego se presume que somos honestos. Sí, alguien es estúpido pero el dinero es el verdadero espíritu de todas las cosas. Entonces, ¿cómo podría carecer de ingenio aquel poseedor?
No sé qué responderle. Me veo como un total ignorante entre ellos. Los demás guardan un silencio casi ritual y aguardan con respeto su turno de intervenir. Pido permiso para preguntar una vez más:
- ¿Quiere decir que las virtudes, la capacidad propia y el trabajo, no garantizan plenamente un futuro excelente?
Mirándome fijamente a la vez que otro hombre vestido con un kimono negro me alcanza una taza con una bebida caliente, responde con sarcasmo:
- El dinero puede, por lo demás, comprarse gentes ingeniosas. ¿Y no es quien tiene poder sobre las personas inteligentes más talentoso que el mismo talentoso?
Con cierta desazón, le ruego que me enseñe cómo resistir tal fuerza para superar la crisis que vivo. Él observa a uno de los maestros que lo acompañan y por primera vez, le pregunta:
- ¿Es que no poseemos, todos los poderes humanos, sin que mediante el dinero podamos alcanzar todo lo que el corazón ansía?
Aquel compañero de tertulia, vestido de desierto, dirige su vista hacia mí y escribiendo en la tierra rojiza, nos dice:
- “Hagan y cumplan todo lo que dicen pero no los imiten ya que ellos enseñan pero no cumplen”
De inmediato, recuerdo aquella sentencia, reconozco a aquel personaje y a todos los que están allí con él. Es como si un velo hubiera caído de mis ojos y me siento feliz por compartir este momento con ellos.
El sol cae, llega la noche y con ella, el momento de volver a casa. Me despido de cada uno y ellos, a su vez, me expresan algunas palabras. El primero en hacerlo es Krishna, el dios pastoral de piel azul que toca magistralmente la flauta, quien me dice:

- El Señor Bhagavan te advierte que por lo que no deberías quejarte, te quejas, aunque con fino lenguaje te expresas. Recuerda que ni por los vivos ni por los muertos muestran los sabios algún desconcierto. Es tu responsabilidad decidir qué destino forjar”

Luego, Mahoma aún con su pecho abierto y la mirada puesta en la solitaria multitud que habita la ciudad, me habla con gran autoridad:

- Ellos son los que han comprado el error con la moneda de verdad; pero su comercio no les ha aprovechado. Se asemejan al que ha encendido fuego pues cuando sus llamas han difundido su claridad sobre los objetos que los rodean y cuan­do Allah lo quita de pronto, los deja en las tinieblas y no pueden ver.

Sorprendido por la severidad de sus palabras y sumido en una enigmática atención a todo lo que ocurre, permanezco en silencio. El hombre del kimono negro es Confucio, maestro de primavera y otoño que se dirige a mí con estas palabras:

“Sigue el Tao, recorre el Camino de los Sabios”

Tras sus pasos, Buda, tranquilo e impasible ante mi inquietud agobiante, se acerca y en voz apenas audible, me dice:

- Forastero, a través de tu concentración y sabiduría moral, domina tu ego, logra superar tu profunda ignorancia y renuncia a las ataduras terrenales que te hacen sufrir, incluso con lo que más amas”
Después, Sócrates acompañado de Platón y Aristóteles, me habla con su particular arte de alumbrar los espíritus:

- “¿Crees que no estamos unidos aunque con rasgos generalmente separados? ¿Piensas que hablamos distintas lenguas? ¿Pretendes decir que pensamos de forma superior a tu parecer? ¿Aún piensas que poseemos tu verdad?”

En medio de tanta extrañeza por lo que sucede, aquel personaje de negruzcos vestidos, se acerca hasta mí junto al último de los maestros que se hallan junto a la fuente. Son Marx y Jesús. Sonríen y charlan amenamente como viejos amigos e incluso intercambian algunos pergaminos dorados. Jesús se adelanta, toca mi hombro con su mano izquierda. No habla. Solamente me observa.

Con el rostro en tierra le digo:

- “Señor, envíe por medio de quien debe enviar. No soy mejor que mis padres. Permítame regresar a casa”

Él me dice:

- “Si alguien camina de día, no tropezará porque ve la luz del día. Pero quien transite de noche, caerá porque carece de luz”

Envueltos por una luz radiante en medio de la penumbra nocturnal, todos se alejan. Y aunque deseo estar por siempre entre ellos, sé que no es posible lo cual me hace llorar como un niño. Al final, sin emitir gesto alguno, dejan para mí -y para quien lo reciba, así lo dijeron- un último mensaje que trasciende las voces del tiempo y el espacio:

- “No volveremos a encontrarnos de la misma manera, pero cada uno de nosotros, a su tiempo, en su lugar, marchará siempre a tu lado como peregrino y amigo”

17 de enero de 2013

Llamada de domingo en la mañana



¿Sabes tú, cuándo volveré a escuchar esa llamada de domingo en la mañana?

Te echo de menos
Ojalá pudieras hablarme
Hace tanto tiempo
Que no escucho tu voz.

Una vez más
He cruzado la frontera
Me he convertido
En mi propia soledad.

Pero sé que estás
Aquí junto a mí
Porque sólo tú conociste
Lo que ha de venir.

En el camino de vuelta
Al calor de mi hogar
Mil días sin ti
Son cual flor de la tarde.

Tu amor insondable
Tu esperanza eterna
Y tu fe inquebrantable
Sustentan mis pasos.

Y en mis pensamientos
Todos los recuerdos
Me hablarán de ti.

Mamá...
¡ Siempre te extrañaré !


28 de diciembre de 2012

Al final dijo...


El silencioso anciano de blancos vestidos, recorre valles y cumbres con paso discreto, rumbo a la montaña bermeja donde aquel solitario guerrero pretende hallar la fuente de la eterna ventura. Transforma su rostro, sus brazos de fuego se extienden hasta el desértico abismo azul. Luego, sin espejismos, habla firme con apacible voz:

"Yo te responderé y no me preguntarás:

Hasta cuando se oiga la voz del estruendo
en la errante penumbra de la guerra sin fin

Hasta cuando tus soberbias miradas
contemplen lo excelso de tu propia humildad

Hasta cuando los pies ligeros de afán
caminen seguros por la ruta del bien

Hasta cuando domines tu frenética nave
en las profusas aguas de altamar

Hasta cuando desde lo hondo del corazón
inunden la tierra, las aguas del perdón

Hasta cuando se extienda tu bondad
sobre los otoñales jardines de olvido

Hasta cuando acalles tu oído afanoso
a la necedad dominante de victoria suprema

Hasta cuando el jinete de blanco corcel
afirme su estrado en la tierra de los vivientes

Hasta cuando aceptes con gozo
la bella melodía de tu eterna humanidad

Hasta cuando cesen los ruidos del vano metal
en las mesas colmadas de sed y ansiedad

Hasta cuando en el sagrado altar de la alianza
ofrendes tus añejos blasones orlados de miedo

Hasta cuando regrese a los campos la infancia dorada
y se deponga el alma guerrera teñida de rojo

Hasta cuando veas al anciano de días, sabio y silente,
recibir tus pasos cansados, ¡extranjero de medianoche!"


11 de diciembre de 2012

Tras el signo de Kanbei




Entre agudos sonidos de trompeta, oscuros murmullos de batalla y dorados cantos de doncellas, el valiente heredero de la guerra sin nombre, coronado de infortunios y pleno de esperanzas, afirma la mirada de su trémula voz. Y sus palabras errantes, cuales aves de otoño, se elevan ante la majestuosidad de la rojiza colina de oriente…


¿Hasta cuándo dejará de esperarse
El arribo del atalaya de paz?

¿Hasta cuándo veré en esplendor, 
La majestad de mi extraña utopía?

¿Hasta cuándo las manos inquisidoras, 
Ejecutarán su infame legado?

¿Hasta cuándo los fuertes vientos, 
Desolarán mi barca azotada?

¿Hasta cuándo la amarga apatía, 
Avivará las brasas de la injusticia?

¿Hasta cuándo la piedra indolente, 
Golpeará la suave azucena?

¿Hasta cuándo dejarás que tu solemne silencio, 
Agobie hasta el fin mi frágil esperanza?

¿Hasta cuándo deambulará acechante 
La infame crueldad por campos y villas?

¿Hasta cuándo dejaré al cuidado del ocaso
La absurda creencia de comprender mis derrotas?

¿Hasta cuándo entenderá el terrenal 
Que su mayor tesoro reposa en otro lugar? 

¿Hasta cuándo lucharé cual valiente samurái 
Contra el vestigio de mis perpetuas derrotas?

¿Hasta cuándo el látigo del verdugo, 
Castigará la dulce inocencia?

¿Hasta cuándo aquella palabra ausente 
Arribará a mi puerta desierta?



4 de diciembre de 2012

Del ideal del Amor y su realidad




“Éstas son cuestiones tan complejas, cuestiones que en general se prefiere evitar (comprendo también este punto de vista, hasta lo comprendo mejor que el mío) pero a las que yo he dedicado toda mi existencia”. 

Estanislao Zuleta


Contrario a lo que pudiera plantear el concepto de permanencia, al volver la vista respecto de nuestro pasado, se nota que algo (o quizá todo) ha cambiado.

 


Criterios entrelazados, objetivos ventajosamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes o certidumbres anquilosadas, desaparecen ante los nuevos riesgos (que no son seguros pero sí son benéficos) y las grandes enseñanzas que deja el haber comprendido que las carencias en las relaciones humanas inquietantes, perdibles y rodeadas de idilios sin mañana, estimulan la capacidad de luchar para obligarse a renovar del mundo interior.

 


Todas las concepciones hedonistas con sus ilusas satisfacciones, se transforman por una filosofía llena de incógnitas, de preguntas abiertas y de enormes cuestionamientos acerca del valor de lo fácil y lo cómodo que muestran la incapacidad propia de dar cuenta de todo y que descubren la intención de buscar el poder a través de intereses compensatorios que engañosamente conducen a la idealización del fin, de la meta y al terror que producen los medios que procurarán su conquista.

 
Tal vez muchas personas, a raíz de sus conflictos, creerán que se hallan en el grave peligro de dejar de creer. Se podría considerar que el verdadero peligro radica en llegar a creer que la realidad no es como es. Por tanto, no debería preocupar que llegara a no existir sino que lo que tendría que temerse es que realmente fuera así como a veces se muestra desde diversos contextos . 



Una eternidad plena de seguridades, una isla de dicha con sinfín de deseos y sin desafíos o probablemente, un reino de soluciones definitivas y armónica reconciliación total que sólo llega a convertirse en un círculo de mentiras eternas, facilidades vacías y carentes de la búsqueda de superación acompañadas del miedo a morir a nuestra infinitud de deseos mal concebidos porque amamos todo aquello que nos evita la angustiosa experiencia de las razones que se basan en la realidad, un punto que el entendimiento construye en la eternidad.


“No tenemos, por lo tanto, la menor posibilidad de elegir entre idealización y no idealización; pero podemos establecer una tipología de la idealización, de sus diversos grados de fijación, de sus combinaciones con el desengaño y de los mecanismos de su funcionamiento en el amor, en el pensamiento y la acción”.

Estanislao Zuleta.


En cuanto a las relaciones humanas, a veces denominadas “por amor” y convertidas en una necesidad irritante con todas sus variadas motivaciones, no implican ejercicios de presión que traten de terminar lo que jamás empezó ni mucho menos insistir en algo que nunca ha existido pero se hace imprescindible vivir la doctrina que combina el entusiasmo, el respeto, la crítica, la muerte, el amor verdadero, la reciprocidad y la aceptación en un punto donde dichos principios adquieren vigencia y cuya aplicación consecuente no determina ni condiciona ninguna relación con halagos o promesas de tentadores privilegios que generalmente culminan en una desidealización de seres y decorados meramente comunes que al final del camino nos debe conducir a creer y confiar, más allá de todo, incluso de sí mismo.

Esto debería ser más que un compromiso o una idealización de la vida personal o colectiva. Entonces, si una palabra, una acción, una sensación o una emoción, llegan a nuestra mente para herirnos, tendremos que aprender a estar seguros de que es preciso herir algo en nosotros hasta que muera.

Y es en esta secuencia de la vida donde se aprecia que frecuentemente nos disponemos para muchas virtudes con ciertos entornos y personas porque “así lo pide un ser superior", según la cultura. Pero llega un momento en que es preciso escoger entre esa disposición y la fidelidad a una ley bien clara de ése Ser. Y es ahí (y sólo ahí) donde se verá si se actuaba o no porque “así lo pide en su voluntad, ése Dios”.

“Al ser la búsqueda de la felicidad en el amor tan vieja como nueva, también lo es complicada pero sencilla; es complicada porque tiene que ver con personas y nada nos desconcierta más a nosotros, que nosotros mismos".





11 de noviembre de 2012

Arena en el alma


Caminaba junto al Oráculo 
Entre arenas de Lodebar,
Meditando antes de partir
A las punzantes montañas de Ararat. 

En medio de mi fatiga, 
Mis ojos alcé al horizonte
Y con callada ansiedad expresé:


- “Quisiera que fuese primavera”

- “No lo será por un tiempo aún”, afirmó el Oráculo

- Y repliqué: “Entonces quisiera que fuera invierno o verano”

- “¿No te gusta el otoño?”, me preguntó.

-  Respondí: “¡Oh! ¡El otoño está bien!”

- “Lo que no me gusta es el momento presente...”


Y emprendo mi camino a sus colinas rojizas
Entre suspiros y silencio
Por lo que dejo tras mis pasos...


10 de noviembre de 2012

En mi Cielo


Sólo falta tu estrella en mi cielo azul, gitana mía, gitana de mi corazón. Te adoro, te extraño, te pienso, te quiero y te amaré hasta el final...